La Fatiga de San Jorge

  Estos resurgirán del sepulcro con el puño cerrado
                                                             
Dante, Infierno, VII, 56-57[1]

El término “fatiga” es tomado por el artista a partir de la Ciencia de los Materiales, en la relación ocurrente entre esfuerzo y resistencia. La presentación de la instalación pictórica arguye de hecho, la utilización de materiales básicos para la construcción-deconstrucción de una obra:  bolones y vigas.  Sobre el fondo, viene a situarse en una pared un lienzo en donde tres cráneos enormes, partidos por la mitad, uno de los cuales invertido, vistos de perfil, miran mediante ojos salidos de sus frentes hacia delante. Unidos por lo que parece ser la nuca recuerdan a Jano, aquel dios romano vigilante de los tránsitos y recorridos. Sin duda que en este caso, parece ser la muerte quien sustituyendo al dios custodia un tránsito faltante, del cual sólo vemos lo que resta, resiste.
La Iglesia de San Jorge de Santiago de Chile fue fundada en 1917, por la comunidad ortodoxa emigrante sirio-palestina, hito emblemático dentro de la zona en la que el artista nutre su imaginario, un otrora asentamiento de dicha comunidad, hoy compartida con otros grupos provenientes del extranjero. Desde este lugar, el artista quiere hacernos partícipe del valor de los recorridos en donde el simple transitar de una urbe testimonia los desplazamientos e incluso la diáspora. Justamente, a esto se suma el amplio bagaje de “street art” que YISA posee, colocándose esta vez ya no en la ocupación/ sustitución de lo visible, sino dentro de la carcasa, desnudándola. Es por eso que el Jano trifronte ejerce su don convertido en hueso pues no hay puertas que vigilar, abrir o cerrar, sino huecos o forados de una estructura que resiste a la vez que desfallece, testimoniando en su agotamiento su permanencia. 
Luego, “La fatiga de San Jorge” apela al valor de la resistencia llevada hasta su agotamiento, en donde lo elemental enuncia a la obra. En este sentido, el artista adhiere su obra al impulso y resistencia allí donde es socavada la identidad y la pertenencia de grupos o individuos conminados al silencio y la tragedia; quienes forzados al derribo se arriman a la armazón de lo que resta. No en vano, YISA incluye en “La fatiga”, palabras en árabe y la misma cruz del santo, célebre vencedor de la bestia, emblema del valor y la fe.
 El origen de la leyenda de San Jorge, en Capadocia, Turquía, es decir, Oriente posee una mayor cercanía con aquellos emigrantes que a comienzos del Siglo XX arribaron a Chile. No obstante, la internacionalización de esta figura cristiana, el alcance de la trágica zona de conflicto, de la región medio oriental, permite al artista trastocar al santo como emblema, y porqué no, bandera, como señal y huella del combate.
 ¿Qué queda y qué desaparece? ¿Es la ruina, resto de lo que fue u obra que permanece? “La fatiga de San Jorge” sugiere nuestra relación con el tiempo y su fatalidad y cómo lo enfrentamos. Asimismo denuncia la acción denodada hacia el exterminio y la opresión, ante las que el escollo, el hueso o la ruina relatan el tránsito de su vaciamiento, proyectándose en los duros núcleos de su basamento; cuando las piedras comienzan a hablar: “El mundo parecía así diferente del que era en realidad, teñido de extrañas tonalidades: la intervención del más allá lo volvía semejante al más allá mismo, ya que este mundo se proyectaba en el otro”
[2], renovando el diseño original.
 
1) La fatiga de San Jorge / Pintura y gastado sobre lona, pilar de pino 4x2mt2, 5T bolón de río, Sup, 70,7mt2

2) Pieza LFSJ en proporción a público.

3-5) Proceso de montaje 

6) Invitación a exhibición 

7) Marchas estudiantiles de 2011, llamada la  “Revolución de los Pingüinos”

8) Imagen de Primavera Árabe.

9) Imagen de San  Jorge de la iglesia Cristiana Ortodoxa Palestina.